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Debate presidencial y voto ciudadano

Estados Unidos es el referente a la hora de hablar de… montajes televisivos, por supuesto. Un debate puede ser una confrontación de ideas como puede llegar a ser un combate; siempre se juega con la idea de este último significado a la hora de analizar la contienda bajo los ojos de los diferentes comandos de los candidatos al poder. Siempre darán ganador de la batalla al abanderado seguido; lo malo es que olvidan, estos edecanes, que el hecho de ganar una batalla no es sinónimo de ganar la guerra.

Esta percepción popular de ganador televisivo como el que obtiene más votos en las urnas, parte con  el debate de Kennedy con Nixon en 1960. Debate que dio como ganador en televisión a Kennedy y por radio a Nixon. Otro análisis de esto podría ser la contienda entre la televisión y la radio, no olvidemos que hablamos de algo realizado hace medio siglo atrás. La primera obtiene la veracidad a la hora de sondear resultados como encuestador de las ideas populares, mientras la radio queda desplazada a un estrato segundón. Hoy podríamos decir de tercera si sumamos el internet en la lucha, Twitter y Obama son antológicos.

Claro que esta reflexión mediática queda borrada de cualquier disco duro si recordamos el triunfo de Walter Mondale sobre Ronald Reagan en 1984, con Barbara Walters de moderadora, en el primer debate de esa campaña que llevaría al actor nuevamente a la presidencia.

Estos debates televisivos de candidatos a presidente para qué sirven en definitiva; sabemos que la mayoría de los televidentes verán el combate sólo para comentar lo bien que se manejó su político y lo mal que contestó o lo apaleado que quedó su adversario. Podemos resumir que el televidente ya tiene su voto destinado antes de ver la contienda y no lo va a cambiar por algún error cometido. Es igual al hincha del equipo de futbol que por ver su equipo ser goleado no va a cambiar su camiseta, todo lo contrario el próximo domingo apoyará con más fervor su equipo de toda la vida.

En este punto entran en escena, o al cuadrilátero, los electores llamados indecisos. El candidato espera ingenuamente sumar este voto en tierra de nadie, olvidando que ese potencial elector jamás perderá su tiempo viendo política en televisión, preferirá cambiar de canal o tomarse un trago en el bar, más que perder su tiempo viendo algo que no le interesa.

Estos debates solo sirven para activar los medios televisivos, acarrear gente a sus tribunas para marcar rating elevados y poder vender los espacios a sus anunciantes bajo la premisa de todo el país lo verá. Beneficioso para los medios, sin duda, pero los candidatos qué ganan. Ganaran el día después, donde se sumarán los medios escritos, con sus revistas y periódicos, a los noticieros televisivos y programas de entrevistas que hablaran y hablaran de la inmortalidad del cangrejo. Los diferentes comandos y equipos de campaña nos plantearan mecanismos científicamente probados de encuestas Gallup, Zogby, etc., que nos brindaran “su” idea de cómo ganó la persona querida por “todos”.

Difícilmente un elector, medianamente interesado, podrá aprender algo del plan de gobierno o la idea de gobierno del político en cuestión, absorbiendo estos verdaderos twitteos de no más de dos minutos que le dan para responder al rival.

Hablando de twitteos quiero terminar con estas palabras dichas por Richard Nixon en el debate con John Kennedy, con el cual empecé este post, palabras repetidas por innumerables candidatos posteriormente, candidatos de todas las facciones políticas: “Nuestro desacuerdo no está en cuáles son los objetivos para América, sino sobre los medios para alcanzar dichos objetivos”.

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Honduras: de los Mayas a Hoy

Honduras-Copan

La civilización Maya fue una de las culturas más importantes en la América Precolombina. El legado que dejó en ámbitos como el arquitectónico, artístico, astronómico o científico, es valorado hasta el día de hoy. Los Mayas habitaron en el sur de México y los actuales Belice, Guatemala, El Salvador y Honduras. Vivieron en estos lugares hace tres mil años, hace mucho tiempo.

Situando la cultura Maya en un contexto universal se debe analizar las culturas de sus contemporáneos europeos. Europa, en esa época, vivía la Edad del Hierro siendo Grecia uno de sus referentes. Los griegos estaban sumergidos en un periodo decadente en todos sus ámbitos, la “Edad Oscura” (entre los años 1.200 y 800 a.c.) tiempo en que se agrupan aldeas formando ciudades como Esparta y Atenas. Los romanos son la otra civilización a comparar, Roma se fundó en los años 600 a.c.  La república romana se fundó cien años más tarde llegando a su fin el año 27 a.c., con la coronación de César Augusto como emperador.

Cuando Colón arribó a este continente, mil quinientos años después, era habitado por noventa millones de personas, llamados indios por el civilizado y educado “descubridor”.

Honduras formó parte de este Imperio Maya, siendo la ciudad de Copán uno de sus centros gubernamentales. Hernán Cortés, dos décadas después de la llegada de Colón,  comienza la conquista de Honduras cuando Copán ya estaba deshabitada. América pierde el 80% de sus habitantes en uno de los mayores genocidios de la historia, unos 70 millones de “indios” son masacrados por los españoles a punta de espadas o penes (la sífilis mató bastantes). Como eran indios carece de relevancia el exterminio, o el número de muertos, todavía no veo una película de este holocausto.

En 1812 Honduras forma parte de la Provincia de Guatemala, la cual termina cuando se anexa a México en 1822, un año después se separa de México formando parte de la Republica Federal de Centroamérica, un brillante intento de unión centroamericano formado por los hoy países de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Esto termina el año 1839, los miembros del partido liberal trataron todo el siglo XIX de volver a retomar la idea pero la “mano negra” de Estados Unidos trabó los intentos de unión, algo muy parecido a lo ocurrido con Bolívar y su proyecto de la Gran Colombia. De ese año, 1839, a 1898 Honduras transita por un camino de golpes de estado embarcándose en proyectos independistas y unionistas hasta finalmente constituirse como republica.

República entre comillas, la llegada del siglo XX embarca a Honduras (por más de cincuenta años) en una alianza con  la “United Fruit Company”. La relación con la compañia estadounidense sirvió para acuñar lo que tristemente se conoce como “República Bananera”. Bajo el paradigma de crecimiento económico y social Honduras vendió su alma al diablo. Mefistófeles, indudablemente, cobró con intereses la “ayuda” ofrecida.

El año 1920 marca la desaparición del partido conservador en Honduras transformándose en “Partido Nacional” , alternándose el poder con su contraparte el “Partido Liberal”  juega con la fórmula del bipartidismo tan conocido en toda América.

En 1957 Ramón Villeda, partido liberal, trata de sacar Honduras del oscurantismo; Estados Unidos apoya otro golpe de estado instaurando al coronel Oswaldo López en el poder. De ahí en adelante Honduras cambia de presidentes golpistas o democráticos como quien se cambia de camisa.

Con la llegada de los sandinistas al poder en Nicaragua, 1978, Estados Unidos se replantea su política de “patio trasero”, con Jimmy Carter en la Casa Blanca, obligando a Honduras a realizar elecciones que llevan a la presidencia a Roberto Suazo, partido liberal, en 1982. Un año antes asume la presidencia del país del norte un “paladín” de la libertad como Ronald Reagan. Vuelve a plantear la política del “eje del mal” y Suazo se dedica a matar cuanto comunista existe, en su imaginación o en la realidad. Con la llegada de Suazo al poder surge la idea de convertir Honduras en un estado libre asociado a Estados Unidos, algo así como Puerto Rico. Este presidente, además, crea la Constitución de 1982 y embarca a Honduras en un periodo del terror. Estados Unidos tiene su plataforma “democrática” para instalar bases militares en territorio hondureño que le permiten atacar Nicaragua de forma impune.

Otros presidentes continúan la labor en la década de los noventa, Rafael Callejas, Carlos Reina y Carlos Flores ejecutan torpemente gobiernos títeres llevando Honduras al caos político, social y económico.

Con la llegada del siglo XXI Honduras elige presidente al miembro del partido nacional Roberto Maduro, presidente del Banco Central de Honduras bajo el gobierno de Callejas, que prometió mejoras económicas nunca alcanzadas. Este fue el hombre que precedió al hoy conocido Manuel Zelaya, partido liberal.

¿Quién puede nombrar hoy  los presidentes de Belice, Costa Rica, El salvador, Guatemala o Nicaragua? Con suerte se conoce al de México, Felipe Calderón Hinojosa respondiendo al despistado. Este grado de desinformación histórica, desde los Mayas a hoy, ha sido la herramienta que tienen los titiriteros del poder para continuar políticas “bananeras” en países ricos en historia, o recursos naturales, sepultando intentos de crear sociedades dignas o modernas.

Roberto Micheletti, partido liberal, presidente del congreso en la presidencia de Zelaya, (2006-2009) es el último (hasta ahora) hombre en manejar los destinos de Honduras. Asumió la presidencia bajo la premisa de restablecer la democracia y luchar por la libertad; con las armas y destituyendo al presidente elegido democráticamente es un fiel reflejo de golpistas de todas partes, o tendencias políticas, que se excusan con elementos desinformativos para perpetuarse en tronos obtenidos a la fuerza bajo premisas de recuperar libertad y orden.

La OEA o la ONU han manejado las cosas como siempre. Esperando el beneplácito de Estados Unidos es difícil dar una sensación de organizaciones proactivas o eficientes, más bien deja un sabor de continuidad bananera al espectador universal.

Bush Ad Portas del Impeachment

“Fuck it, we´re going in”.

 

Estas protocolares palabras, fueron las utilizadas por el siempre diplomático, culto y refinado presidente estadounidense George W. Bush, para dar la orden de ir contra Irak, aún sabiendo la inexistencia de armamento nuclear, o químico, en la Nación Islámica.

 

Estos “detallitos” que a todos nos gusta conocer, los reveló el premio pulitzer Ron Suskind en su libro: “The way of the World” puesto a la venta el 4 de agosto. Libro que es un muy buen documentado y detallado informe de cómo Bush y sus amigos reaccionaron después de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

 

En él vemos como el aparataje desinformativo de la Casa Blanca funcionó a la perfección, vendiendo la idea de un Saddam arriba de una ojiva nuclear, toreando al mundo libre. La Casa Blanca desmiente el libro y califica al galardonado periodista de “reportero de porquerías”. Tratando de tapar el sol con un dedo, algo infantil pero que a veces da resultado, la administración Bush hace lo que siempre hace, desprestigiar o satanizar a sus adversarios para enlodar su imagen ante la opinión pública. Una de las premisas de la “desinformación” es, en definitiva, disparar al cielo toda la mierda que se pueda, que algo terminará ensuciándose y cayendo.

 

Pero aquí debemos reflexionar y no dejarnos llevar donde quieren los poderes que vayamos. En vez de enfrascarse en discusiones bizantinas hay que preguntarse lo único válido de ser argumentado: ¿dónde están las famosas armas? Después de cuatro años de búsqueda, alguien puede creer que alguna vez existieron? Por muy buenos informes que sigan apareciendo demostrando lo uno o lo otro, la verdad siempre estuvo ahí para el que quisiera ver.

 

En este punto creo necesario que Bush alguna vez actué como hombre y asuma la responsabilidad que su mal manejo de la Nación estadounidense ha causado. De no asumirlo debería el Congreso estadounidense exigir un “Impeachment”.

 

“Impeachment” es el derecho que tiene el Congreso de Estados Unidos, prescrito en su Constitución,  de acusar, o impugnar, para separar de su cargo al presidente, vicepresidente o cualquier oficial civil que incurra en faltas.

 

En este punto es bueno recordar que al bueno de Bill Clinton lo sometieron a un “Impeachment” por mentir también, pero a diferencia de Bush su mentira fue más “blanca”. Una cosa es mentir sobre semen puesto en la boca de una secretaria y otra, muy diferente, es mentir jugando con el rojo de la sangre de todos los muertos el 11 de septiembre, llevando a un país a destrozar a otro, con miles de vidas perdidas en el afán de sólo proteger intereses personales.

 

Fuck it!

 

 http://www.ronsuskind.com/thewayoftheworld/

 

Barak Obama: “Yes, we can”

 

 

“Si, podemos”, son las palabras principales de la canción de Bob el constructor, el personaje animado del canal infantil Discovery Kids. Ese es el slogan escogido por los asesores de Obama para enfrentarse con el poder de los Clinton en esas primarias demócratas, para escoger el candidato que los represente en las elecciones para ser el nuevo inquilino de esa Casa Blanca estadounidense, el 20 de enero de 2009.

 

Resultó el estribillo, el Senador Obama ganó con clara ventaja a su bella contrincante y se convirtió en el primer hombre de raza negra  en tener una real oportunidad de ser electo presidente. El partido demócrata jugó sus cartas de una forma brillante, presentó dos candidatos que nos reflejan el cambio que necesita un país triste y cansado. O instalaba a una mujer por primera vez o introducía el color negro en esa Casa Blanca inmaculada, con cualquier de los dos se hace una campaña confrontacional de cambio extremo.

 

La elección de Obama como candidato único, nos hizo pensar que el criterio contra los republicanos y su candidato el Senador John Sidney McCain III, nacido en Coco Solo (Base Naval estadounidense en Panamá), sería la carta del cambio. Un cambio de visión, un giro más hacia la gente y sus necesidades contra la actual política interna de Bush, que es dirigida a las necesidades de las Empresas, suyas o de sus amigos.

 

Sorprende el cambio aplicado por Obama, desde el cuatro de julio. El cambio es un giro hacia la derecha de su discurso inicial y una posición más conservadora que busca “conquistar” a los electores situados al centro del espectro político. En vez de buscar el cambio en la Nación del Norte, cambió él. Sorprende el error para juzgar los electores. El ir por el voto de centro no implica que los que lo siguieron hasta ayer vayan a quedarse con la primera intención, todo lo contrario, esas personas se sentirán terriblemente defraudadas por este “lobo” disfrazado de oveja.

 

El cambio en el discurso de ayer a hoy:

 

Ayer: En contra de la reglamentación de la Corte Suprema para aplicar la pena de muerte en casos que no se cometan asesinatos. Hoy: A favor.

 

Ayer: En contra de la decisión de la Corte Suprema de permitir a sus ciudadanos portar armas, aunque no pertenezcan a una agrupación de Defensa. Hoy: A favor.

 

Ayer: En contra de la moción del gobierno de Bush de no penalizar a las compañías de teléfonos que realizaron grabaciones ilegales de conversaciones privadas. Hoy: A favor.

 

Ayer: En contra de mantener soldados en Irak. Hoy: A favor.

 

El error del joven Obama es haber perdido la paciencia y la fe en si mismo, su error es no haberse percatado que la mejor jugada era esperar que su contrincante se equivocara, colocándose él en la necesidad de ir por los votos liberales. Esa era su baza, manteniendo la idea de un “cambio” sin hablar más y esperar.

 

Hoy la imagen de un  presidente con ideas nuevas e innovadoras queda en el olvido, de salir electo sólo será una clonación de ideas de su antecesor Bush, lo único que podrá cambiar es el tono de piel del interlocutor.

¿Vale la pena votar por alguien sólo por su color?

 

Eso sólo deja planteada una lucha étnica más que una lucha de ideas y procedimientos para conducir un país que cada día más se va al caño. God save America.

Irak: sus verdaderos costos en vidas y dólares

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¿Para qué existe la Organización de Naciones Unidas, ONU? O en torno a quien esta cerrando filas? Presentar cifras a los cuatro vientos, que nos muestran un total de 34 mil civiles muertos en Irak, por año, es una falta de respeto para cualquier persona capaz de mirar a través de unos prismáticos. Cualquiera menos el señor Bush, que no saca la tapa protectora a los lentes para no ver la realidad.

Según “ORB”, Opinión Research Businnes, un acreditado  Instituto de Investigación británico, la cifra en lo que va de ocupación hasta enero de este año, es de un Millón de muertos civiles. Esto se traduce en un promedio de 200 mil muertos por año, es decir 6 veces más que las cifras oficiales de la ONU. Estos números avalan otro estudio, serio y fidedigno, de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins de Baltimore publicados por la famosa revista medica británica The Lancet, que hace un año atrás contaba en 700 mil los muertos civiles vinculados directamente con la Ocupación Estadounidense en Irak. El aparataje de la Casa Blanca estadounidense rápidamente se movió para descalificar los estudios tratando de quitarles peso científico. “No lo considero un informe creíble” fueron las palabras del presidente George W. Bush. ¿Qué otra cosa puede decir el hombre? Porque al hablar de un millón de muertos estamos hablando de Genocidio. Es decir, la eliminación física de aquellos que no piensan como usted señor Bush.

Pero hay algo que no se puede alterar, en los dos estudios la tasa de mortalidad pre invasión es la misma y las líneas ascendentes en la tasa post invasión son idénticas. Con esto el estudio de ORB avaló al de Johns Hopkins.

Preocupante es la actitud de la ONU con estos números desinformadores y ridículos, tratándole de bajar el perfil al conflicto uno puede cuestionar la razón que lleva a una Organización de “todos” a justificar, esconder, minimizar, desinformar o avalar las cifras de muertes reales. La OMS, Organización Mundial de la Salud, junto con el Ministerio de Salud iraquí daban el año pasado cifras un poco superiores a la ONU, 45 mil muertos por año. Bien lejos, a su vez, de las cifras reales.

Uno puede entender que se cometan “errores” en leer estadísticas y números,  bajándo el número de muertos para desviar el foco de atención a lo realmente inquietante de la operación “Paz para Irak”: En cinco años de ocupación no se encontraron nunca armas químicas, que fue lo que iban a buscar en un primer momento. La paz jamás llegó, cinco años de guerra civil lo demuestran. Tres soldados estadounidenses vuelven a su patria, cada día del año, dentro de una bolsa de plástico, van cinco mil desde el inicio. Quinientos civiles iraquíes  ajenos al espíritu demócrata y de la fe judeocristiana mueren cada día de ocupación, esto se traduce en el 3% de la población muerta, debido al significado demencial de la “Paz” en estos cinco años de Horror.

Como dato, para estudios posteriores, en 35 años de dictadura de Sadam los muertos no llegaron al millón, no se entienda esto como una justificación a las atrocidades del régimen de Sadam, es solo una lectura para colocar las cosas en su justa perspectiva. No se puede llevar la Paz a un país y matarle el 3% de la población en cinco años. Lo peor es que no se ve ni un atisbo de parar las muertes o lograr un entendimiento entre las diferentes etnias que conforman Irak. Cuan cierto es aquello de que se sabe cuando comienza una guerra pero nadie sabe cuando acaba.

Estos cinco años de ocupación le han costado a los estadounidenses tres Billones de dólares. Hillary Clinton comparó esta cifra con los dólares necesarios para asegurar la salud de 47 millones de estadounidenses desamparados, además de proveer guarderías infantiles para cada niño, además resolver la crisis habitacional (hoy de moda) y darle a cada estudiante en EE.UU. derecho a estudiar en la Universidad. Grandes y hartas cosas se pueden hacer con una cifra tan abultada que no caben los ceros en una hoja de cuaderno. Para darse cuanta del despilfarro, en un solo día EE.UU. gasta 500 millones de dólares en esta búsqueda de la “Paz”.

Hace años atrás existía la creencia de que para activar una economía maltrecha lo mejor era inventarse una Guerra, para dar un empujón a la Industria, crear fuentes de trabajo, unir a los ciudadanos en torno a un ideal común bajo la misma bandera, para de ese modo desviar la atención de la gente.

Esta visión de guerra generadora de riquezas hoy esta acabada, Galtieri y su fracaso en Las Malvinas con el posterior encarcelamiento del dictador argentino es una muestra del arma de doble filo que puede ser tratar de evitar que se evalúen comportamientos gubernamentales poco éticos desinformando a la opinión pública con pildoritas nacionalistas. Echar la culpa a los etarras en el atentado de Atocha es otro ejemplo de cómo puede costar caro desestimar la inteligencia de la gente, sino pregúntenle a Aznar.

Nadie, hoy, critica el comportamiento errado de Bush el 11-9, nadie critica la famosa persecución en Afganistán de Osama sin ningún resultado. Nadie plantea el robo de los barriles de petróleo que realizan todos los días empresas del señor Bush, nadie lo plantea por que a nadie le preocupa, por el momento.

El giro de la economía mundial hacia el Este, con China como protagonista es un proceso histórico que se estudiara en algunos años más. Así como se estudia, hoy, la perdida de la hegemonía europea en manos de EE.UU. Producto de una confrontación “generadora de riquezas” como fue la Segunda Guerra Mundial, en 1945.  Estados Unidos tomó el control de la economía mundial para medio siglo después perderlo por un inepto en su presidencia. Quizás esto es lo bonito de la democracia, todos los pueblos tienen el derecho de elegir a sus gobernantes para que sean estos los que los lleven a la Gloria o al Fracaso, es buena esta alternancia en los ejes del poder en un prisma Universal.

Este costo final, para una nación como Estados Unidos, no puede ser medido en dólares o muertes. Debe ser medido en el costo implícito que debe acarrear cada ciudadano estadounidense para pagar los excesos de la administración Bush. Costos que serán evaluados, en definitiva, en el grado de riqueza perdido o el grado de pobreza adquirido por cada persona.

Es bueno revisar este artículo, escrito en Agosto de 2007:

https://gonzalofontanes.wordpress.com/2007/08/06/biodiesel-versus-alimentos/