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Reseña a los Críticos de Arte

La crítica de arte tiene como estructura fundamental el conocimiento histórico que posea el crítico así como su sensibilidad para percibir lo que ve. Con unas gotas de estudios gramaticales, como la antesala para crear una  receta y deleitarse con un buen plato, tendríamos que obtener una crítica bien hecha.

El problema comienza cuando esta premisa del buen crítico se ve “aderezada” por las necesidades geopolíticas, económicas o sociales, que tengan a bien sopesar  las personas dedicadas a este noble oficio.

Aquí caemos en la “Critica Desinformativa”, invariablemente, que nos deja como resultado final un escrito insulso, sin fuerza, carácter o lección. Para que exista desinformación es necesaria una intención. Sin intención de desinformar no hay desinformación.¿Para qué? En el contexto artístico, para justificar artistas, y obras, bajo saleros chauvinistas como compadrazgos, afiliación política, modas pasajeras o, peor aún, cumplir órdenes editoriales.

La “Crítica Desinformativa” tiene a la crítica de arte, y sus críticos, al borde de la desaparición y en el último escalafón del Mundo del Arte. Al perder tiempo, o letras, en estas metas a cumplir se olvidan los críticos desinformativos de la memoria histórica tan importante para juzgar cualquier cosa en este mundo nuestro. Esta carencia de método para efectuar una crítica, relega a los artistas que no son amigos del crítico, o del jefe del mismo, a un estadio de desesperanza y aislamiento.  Llenar esta olla de olvidos con una sola cucharada de mezquindad ha sido la receta de este plato, donde los comensales muestran más ansias de chupar la teta del poder rápidamente que darse el tiempo de apreciar la mesa, el mantel o la selección de vinos.

El perder un artista así como instaurar en la gente la idea de perpetuidad de la palabra “elite”, nos cierra la posibilidad de traer actores y espectadores a esta tragicomedia. Esta crónica de una muerte anunciada retrocede, levemente, al llegar a la Galería una horda no invitada por nadie. El precipicio se aleja.

Hoy vivimos una revolución en el mundo del arte, la llegada del Internet y su posterior masificación, comenzando el siglo XXI, abrieron las puertas a otras voces, y manos, que pavimentan el camino al cambio. Escondidos, secuestrados, mutilados, abortados o borrados por la elite antecesora estos parias del sistema lograron sacar la voz y darnos las directrices a seguir.

Directriz que nos presenta un mercado del arte ligado a lavados de dineros o especulación financiera más que propuestas culturales. Directriz que nos abre los ojos, por décadas cerradas, presentándonos la triste realidad: un mercado del arte lleno de personajes mediocres.

Asolapándose en cuartuchos de Ministerios de Cultura, están los funcionarios públicos custodios de las arcas gubernamentales de la que chuparan cobrando comisiones a sus amigos “artistas”.  Artistas carentes de todo talento que no sea el del buen manejo social y del tráfico de influencias. Guarecidos tras sus canales televisivos periodistas, más preocupados de engullir rápidamente canapés (antes que se acaben) en inauguraciones de Exposiciones sin interés, fomentan la desidia, con comentarios más futbolísticos que artísticos, colocando notas a los artistas o hablando de la vestimenta de los mismos. Los críticos en revistas de arte tienen que hablar bien de sus patrocinadores, que son los que pagan la publicidad de sus hojas y los que finalmente les dan de comer.

Todo esto sale a la luz con la llegada de esta horda, engendrada con seres callados desde el paleolítico de la crítica de arte, que aportan dos elementos  fundamentales, uno es el relevo generacional que da tiraje a esta chimenea cultural tan envejecida y estática. El otro es el cambio de rumbo, obligado, que deberán ejercer los diferentes medios de comunicación para no perder espectadores o lectores. Estas son las nuevas armas en esta revolución del modo de ver, hablar o criticar arte. Presentará en escena artistas, de la mano con nuevos críticos, con propuestas que marginaran a los mediocres. Nos llevará a un nuevo elitismo, el elitismo de la creatividad y del talento. El elitismo que nunca debimos perder u olvidar. Todo esto cautelado por el mejor jurado de todos: la gente de cualquier parte.

Claro que la llegada de estos nuevos críticos virtuales nos trae la contradicción, cualquiera hoy puede opinar como cualquiera presenta sus obras al mundo. Cualquiera. Creo, sin embargo, mejor esto que lo anterior. Será el público el jurado encargado de culpar o alabar esta crítica democrática. Con un abanico de ofertas es fácil crear interés en la gente, el interés se traducirá en hablar más de arte y verlo que debería ser, en definitiva, el propósito de cualquier persona que ame el arte.

Immanuel Kant da las pautas a seguir en “Critica del Juicio” con la frase: “el método critico suspende el juicio…”. Pero aquí se tiende a olvidar lo que sigue del análisis: “…con la esperanza de alcanzarlo”. Este olvido, comparable a la ironía socrática: “yo solo sé que nada se…” omitiendo siempre “… pero aun supero a la mayoría que ni siquiera sabe esto”, desvirtúa la premisa inicial. Judith Butler reflexiona en “Qué es la Crítica”: “la crítica excede la suspensión del juicio y  precisamente en esa suspensión del juicio la crítica no retorna al juicio, sino que inaugura una nueva práctica”.

Se crean dos figuras: la anulación y  la reinvención, que  corresponden a la contradicción del bien o del mal bajo parámetros subjetivos, como es el juzgar obras de arte bajo una mirada personal. Contradicción que podría llevar al sumun de la idiotez, o atrevimiento, al tratar de traducir en palabras escritas lo planteado bajo un idioma de formas visuales, por otro autor. En esta simbiosis artista/critico – obra/crítica se puede analizar el nexo entre cada uno y la total dependencia que tiene cada cual del otro. No es posible la aparición y evolución de alguno sin el otro.

Fue necesaria la total destrucción de la crítica de arte, por las manos asesinas de sus críticos institucionales, para llegar a este estadio de renovación de ideas, que abrirá las puertas de los artistas que demuestren talento.

Acá uno de los mayores listados de blogs de arte en castellano: https://arteyartistas.wordpress.com/blogs-de-arte/

Debate presidencial y voto ciudadano

Estados Unidos es el referente a la hora de hablar de… montajes televisivos, por supuesto. Un debate puede ser una confrontación de ideas como puede llegar a ser un combate; siempre se juega con la idea de este último significado a la hora de analizar la contienda bajo los ojos de los diferentes comandos de los candidatos al poder. Siempre darán ganador de la batalla al abanderado seguido; lo malo es que olvidan, estos edecanes, que el hecho de ganar una batalla no es sinónimo de ganar la guerra.

Esta percepción popular de ganador televisivo como el que obtiene más votos en las urnas, parte con  el debate de Kennedy con Nixon en 1960. Debate que dio como ganador en televisión a Kennedy y por radio a Nixon. Otro análisis de esto podría ser la contienda entre la televisión y la radio, no olvidemos que hablamos de algo realizado hace medio siglo atrás. La primera obtiene la veracidad a la hora de sondear resultados como encuestador de las ideas populares, mientras la radio queda desplazada a un estrato segundón. Hoy podríamos decir de tercera si sumamos el internet en la lucha, Twitter y Obama son antológicos.

Claro que esta reflexión mediática queda borrada de cualquier disco duro si recordamos el triunfo de Walter Mondale sobre Ronald Reagan en 1984, con Barbara Walters de moderadora, en el primer debate de esa campaña que llevaría al actor nuevamente a la presidencia.

Estos debates televisivos de candidatos a presidente para qué sirven en definitiva; sabemos que la mayoría de los televidentes verán el combate sólo para comentar lo bien que se manejó su político y lo mal que contestó o lo apaleado que quedó su adversario. Podemos resumir que el televidente ya tiene su voto destinado antes de ver la contienda y no lo va a cambiar por algún error cometido. Es igual al hincha del equipo de futbol que por ver su equipo ser goleado no va a cambiar su camiseta, todo lo contrario el próximo domingo apoyará con más fervor su equipo de toda la vida.

En este punto entran en escena, o al cuadrilátero, los electores llamados indecisos. El candidato espera ingenuamente sumar este voto en tierra de nadie, olvidando que ese potencial elector jamás perderá su tiempo viendo política en televisión, preferirá cambiar de canal o tomarse un trago en el bar, más que perder su tiempo viendo algo que no le interesa.

Estos debates solo sirven para activar los medios televisivos, acarrear gente a sus tribunas para marcar rating elevados y poder vender los espacios a sus anunciantes bajo la premisa de todo el país lo verá. Beneficioso para los medios, sin duda, pero los candidatos qué ganan. Ganaran el día después, donde se sumarán los medios escritos, con sus revistas y periódicos, a los noticieros televisivos y programas de entrevistas que hablaran y hablaran de la inmortalidad del cangrejo. Los diferentes comandos y equipos de campaña nos plantearan mecanismos científicamente probados de encuestas Gallup, Zogby, etc., que nos brindaran “su” idea de cómo ganó la persona querida por “todos”.

Difícilmente un elector, medianamente interesado, podrá aprender algo del plan de gobierno o la idea de gobierno del político en cuestión, absorbiendo estos verdaderos twitteos de no más de dos minutos que le dan para responder al rival.

Hablando de twitteos quiero terminar con estas palabras dichas por Richard Nixon en el debate con John Kennedy, con el cual empecé este post, palabras repetidas por innumerables candidatos posteriormente, candidatos de todas las facciones políticas: “Nuestro desacuerdo no está en cuáles son los objetivos para América, sino sobre los medios para alcanzar dichos objetivos”.

Organizaciones en Facebook

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Nadie podría cuestionar la importancia que tiene hoy la red social y como ha ido sumando adeptos en todas partes de este mundo nuestro. Ya escribí algo loando el carácter altruista del proyecto Facebook y la capacidad de cambiar el rumbo desde una perspectiva centrada a estudiantes universitarios de primer año a lo que hoy conocemos. Acá el link para ver la reflexión: facebook  y nosotros como sociedad

Mi desilusión hoy es ver las restricciones de todo tipo que tiene Facebook para organizaciones sin ánimo de lucro. El primer error es colocarla en el mismo saco de empresas con ganas de aumentar ventas. Tener la formula prediseñada de: (aumento de visitas = aumento en ventas) x (clicks = dólares), deja en un espacio económico a algo que pertenece al espectro de la cultura. Visitas a organizaciones sin ánimo de lucro sólo debería ser igual a fomentar cultura o ayuda social.

No puede salir el avisito de Chris Pan sugiriendo pistola, o mouse, en mano el pago de un determinado porcentaje por los fans que se unan al proyecto altruista. Horror.

Dejan la posibilidad de no pagar pero la promoción y las herramientas para permitir a las personas acceder al proyecto son nulas, por no utilizar la palabra imposible. Un sitio como el mío, arte & artistas Facebook lleva un 20% de convocatoria comparado con arte & artistas Twitter hecho en la misma fecha y con menos ganas. La razón? Twitter no pierde el tiempo tratando de frenar proyectos, todo lo contrario; quizás la razón se deba a una estrategia de posicionarse más veloz que su competencia, planteando esta comparación tiempo/herramientas de promoción x calidad ofrecida versus fans obtenidos.

Tristeza, o desanimo, da el percatar como las buenas ideas se van por el caño cuando entran en escena los ingenieros comerciales con sus gráficos de venta bajo el brazo; personajes que sólo traducen en moneda los proyectos olvidando su raíz. Que es en definitiva lo que generó el éxito. La misma premisa podrían aplicar los estrategas de Google, por qué ofrecer un motor de búsqueda gratis? Mejor cobrar! Ya veríamos como les va de hacer algo tan comercialmente pensado, perderían todos sus ingresos.

La oferta que encontramos en Internet es para todos los gustos, el cultural siendo pequeño dentro de este porcentaje global es grande sin duda, si lo llevamos a cifras unitarias. Lo objetable es trabar el aumento porcentual de este pariente pobre de la “Red”, con restricciones tontas e injustificadas. Restricciones que sólo fomentan la desinformación llevando a las personas a conformarse con ver sólo noticias rosa, deportes o sexo; enriqueciendo a los grandes magnates de estos carteles idiotas.

Tengo que darle las gracias al tema, en todo caso. Me permitió salir de este ostracismo bloguero que me impidió escribir algo por más de nueve meses. Ni siquiera Obama, con su elección presidencial y premio nobel, fue capaz de lograr sacarme unas letras en este blog. Gracias Facebook, espero no perder el ánimo y seguir con estas reflexiones indiscretas.

Cambio Horario

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El ser un país que todo lo copia copiándolo mal, supone ser un pueblo resignado a las estupideces cometidas, o por cometer, de sus gobernantes de turno. Los chilenos al creernos una Isla Suiza en un entorno latinoamericano cometemos dos errores fundamentales. El primero y mas obvio es que Suiza no tiene mar, por tanto se hace extremadamente difícil divisarle Islas en el horizonte. El segundo error, es que al tratar de copiar procedimientos y comportamientos europeos en nuestra realidad sudamericana nos olvidamos del cambio estacional. Cuando ellos están en verano, nosotros estamos en invierno y viceversa. Esta copia sin sentido la vivimos en su forma mas patética el mes de diciembre. Ver a Santa Claus sonriendo bajo nieve artificial, abrigado hasta el cuello, con larga barba y botas en pleno verano austral es una penitencia para el pobre diablo.

Cambiar la hora todos los años, copiando lo que hacen los señores del Norte es un poco de lo mismo. En Europa durante el invierno se oscurece a las cuatro de la tarde, con frío, nieve o lluvia uno puede entender que les guste jugar con la hora para disfrutar un poco mas el día. En nuestros pueblos no tenemos problemas tan extremos, el que se oscurezca a las seis o a las siete de la tarde no tendrá ninguna incidencia en un ahorro energético real. Las luces prendidas al amanecer, más temprano o más tarde, contrarrestarán las luces que se prendan durante el atardecer.

Los europeos están acostumbrados a salir de sus trabajos a las cinco de la tarde para irse a sus hogares y cenar tipo seis. En nuestro país el empleado que ose irse de su pega antes de las ocho de la tarde es visto con muy malos ojos por sus pares y peores ojos por sus jefes. Los chilenitos hacemos vida nocturna, querámoslo o no.

Estudios de la Comisión Europea, el año 2000, que son los únicos que estudian el tema,  reconocen que el ahorro energético era “relativamente modesto”, entre un 0 y un 0,5%. Estas exiguas cifras, de ahorro energético, no equilibran la balanza cuando sopesamos los trastornos producidos en nuestro organismo producto del cambio de hora. Según el estudio realizado, más de la mitad de las personas sufre algún problema derivado del cambio. Aunque no lo parezca, notamos esa hora que nos sobra o que nos falta, sobre todo en el sueño y a la hora de comer. Entre las consecuencias que puede tener en nosotros se encuentran el cansancio, la falta de concentración y la ansiedad. Algunas personas pueden llegar incluso a desarrollar depresiones estaciónales si el tiempo de adaptación al nuevo horario se prolonga durante más de diez días, aunque el tiempo que suele necesitar nuestro cuerpo para cambiar la hora varía entre tres días y una semana.

Con problemas de stress tan elevado en los santiaguinos veo innecesario agregarle mas trastornó a las personas para ahorrarse unos diez dólares al año en energía eléctrica, gastándose 100 en medicamentos antiestrés. Ridículo.

En definitiva no se trata de buscar el tiempo perdido o de ahorrarlo, para el caso es lo mismo. Tampoco se trata de vivir con más Luz natural, ya que si amanece más temprano oscurece de igual forma. El horario tiene que ver con el tiempo de las personas y este no puede ahorrarse solo puede gastarse. Los cambios de horario solo podrían justificarse bajo la premisa de producir más. Sin embargo, un país como Chile reconocido por el exceso de horas de trabajo y por su poco rendimiento no va a mejorar levantándose con más o menos Luz.

Servicio Militar Obligatorio

Constitución política de la republica de Chile. Artículo 22. Todo habitante de la República debe respeto a Chile y a sus emblemas nacionales. Los chilenos tienen el deber fundamental de honrar a la patria, de defender su soberanía y de contribuir a preservar la seguridad nacional y los valores esenciales de la tradición chilena. El servicio militar y demás cargas personales que imponga la ley son obligatorios en los términos y formas que ésta determine. Los chilenos en estado de cargar armas deberán hallarse inscritos en los Registros Militares, si no están legalmente exceptuados. 

Antes de empezar a detallar estos preceptos constitucionales debo acotar algo. Los grandes generales como Napoleón, Patton o Rommel siempre nos dicen que antes de enfrentar a cualquier enemigo se investiga la vida del general a derrotar y sus batallas realizadas. Algo parecido a los entrenadores de football cuando ven los videos de los equipos rivales. Esto nos da un grado de conocimiento del rival de turno, tanto donde pueden estar sus flaquezas como donde están sus grandezas. La guerra de las Malvinas o Falklands (depende como se mire) nos dejo una gran variedad de enseñanzas para nuestros pueblos sureños: La primera es no confiar en EE.UU. Se demostró que brindó todo el apoyo a sus aliados británicos, dejando a la Argentina en total desamparo. Segundo, los oficiales del ejercito argentino demostraron su total cobardía mandando a soldados recién reclutados a pelear por ellos. A lo mas se divisó un subteniente (jugando con un pinguino) en las trincheras gélidas de las Islas a defender. Tercero, y mas importante, un soldado recién reclutado (sacado del colegio hace un mes) no tiene ningún chance contra un Gurka. 

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Revisando esta historia reciente, como lo haría cualquier general, se entiende que no hay justificación de mandar a niños, o panaderos, a realizar trabajos de soldados. Salvo que estos soldados estén tan asustados que necesiten ese reemplazo. Sin embargo, ¿Se puede justificar que un soldado se asuste? Creo que no, por algo le pagan (toda su vida) para defender el territorio nacional. 

Analizando el articulo 22 leemos esto: Los chilenos tienen el deber fundamental de honrar a la patria, de defender su soberanía y de contribuir a preservar la seguridad nacional y los valores esenciales de la tradición chilena. Es decir los chilenos tenemos que alzar las armas para que el ejercito descanse o se dedique a desfilar los días patrios? Para eso les pagan? Ya vimos en la guerra de nuestros vecinos que para tener un ejercito de niños es mejor no tenerlo. Para tener oficiales que solo les guste lo fácil es mejor no tenerlos. Mejor es tener personas, mujeres y hombres, que les guste la vida militar y sean profesionales en lo suyo, esto es las armas para matar cuando corresponda, y a quien corresponda.

Ustedes, señores militares, apróntense a recibir Gurkas dopados en esas guerras por venir. Al resto de los ciudadanos déjennos tranquilos en nuestras cosas civiles, sin tener que cumplir por obligación un servicio militar que sabemos no servirá para nada constructivo, ni destructivo que quizás es peor. Dennos la oportunidad de demostrar nuestro amor patrio con elementos mas creativos que el realizarle el trabajo a perezosos y cobardes oficiales de un ejercito amateur.

Esperemos el día que este ejercito se profesionalice y de ser necesario, de faltar gente, salga a buscar mercenarios por ahí, fuera de nuestras fronteras o aulas de clases. Observando las enseñanzas que nos deja la historia vemos lo obsoleto de plantear batallas en guerras de trincheras (como en 1914) hoy, un siglo después, las batallas son de alta tecnología, que requieren personal altamente calificado. Ya no importa el número de hombres o mujeres en los campos de batalla, lo relevante es el adiestramiento y profesionalismo del soldado que tenga en sus manos el poder destructivo con solo apretar un botón.