Archivo de la categoría: Opinión

Perú, Chile y sus espías

La percepción o el conocimiento que tenemos nosotros, simples ciudadanos, del mundo del espionaje siempre ha sido una idea hollywoodense que se relaciona entre balas, bellas mujeres, hoteles de cinco estrellas, gadgets tecnológicos y los hombres del poder. Lo que es lo mismo, la relación entre James Bond, M, y algún  presidente ruso.

Es infantil presentar una película donde el héroe/malvado sea un personaje engendrado entre los suboficiales del ejército peruano. Este hombre supuestamente reclutado por la república de Chile para infiltrarse en estas esferas de conocimientos logísticos militares, es el llamado a “espiar” al Perú y su plan de defensa de aquí a diez años.

Cualquiera que conozca el escalafón de mando militar y cómo funcionan sus funcionarios, sabrá que un suboficial de ejército sudamericano es un hombre sacrificado; es un hombre dispuesto a dar lo mejor de sí para beneficio de sus superiores, desde cualquier cadete recién egresado para arriba, y su patria. Es un buen hombre, funcionario, militar y patriota: un gregario. Pero nada más. Jamás sus superiores lo invitarán a tomarse unos tragos en el club de oficiales, menos aún podrá posar sus manos en el volante de un avión e incluso le anularán sus ganas de agarrarle el culito a esa de hija de coronel tan rica. La vida de este suboficial de la aviación peruana es una vida dedicada a servir hombres, de una manera servil, en nombre de la patria. Una vida triste la de este aviador que sólo ve los aviones desde el suelo.

Qué más le podemos exigir a un suboficial sudamericano, moldeado no en Westpoint, o alguna otra academia militar, este hombrecito ha sido moldeado limpiando  letrinas, sirviendo el almuerzo a cadetes, barriendo barracas o lustrando botas. Esta clase de militar es el “espía” reclutado por Chile para conocer lo que no conoce, quizás la marca de detergente usado para limpiar uniformes o la cantidad de cera utilizada para brillar los casinos de oficiales peruanos. No veo un suboficial entrando a mayores grados de conocimiento logístico, técnico, o geopolítico.

Lo que puedo ver es un patriota, un buen peruano. Un hombre que sin pensar en su descredito personal, o familiar, sobrepone sus intereses por el bien común. Cuál es Inmolarse, cual jihadista, sacrificándose por cumplir órdenes de sus superiores.

Alberto Fujimori, ex presidente peruano entre los años 1990 y 2000, es un ejemplo del gusto de los peruanos por el Japón y un reflejo de la tremenda inmigración al enclave sudamericano del país asiático. Japón es el referente del Kamikaze, ese piloto que estrellaba su avión contra portaviones estadunidenses, con el afán de prolongar algo mas una guerra perdida, es el referente del hombre que da todo por su patria/emperador/presidente/general.

Lamentablemente el caso de este suboficial, no doy su triste nombre para no cooperar en esta guerra desinformativa estúpida e infantil, cual Lee Harvey Oswald, es un hombre que no verá limpiado su nombre en años por venir. Su limpieza pasaría por enlodar figuras emblemáticas peruanas. Es un hombre que tampoco vivirá mucho tiempo más, morirá asesinado por otro patriota peruano, morirá en algún accidente aéreo (mientras lo cambian de cárcel), morirá de algún infarto al corazón o lo encontrarán colgado con su cinturón en una celda fétida. Así se terminan las cosas mal hechas desde la raíz, con la extracción de la maleza con métodos conocidos por todos, torpes, cobardes y mortales.

Como elemento final, en esta siempre mirada indiscreta, es necesario pedirles a los peruanos que analicen lo planteado en sus propias informaciones desinformativas. Digamos que Chile espió, concedamos que este suboficial “vendió” su patria. ¿Qué grado de responsabilidad tiene el alto mando peruano al compartir información clasificada hasta con sus suboficiales? ¿Es lógica, creíble o medianamente real, tanta estupidez en el manejo de una política de defensa? De ser afirmativa la respuesta hay que ver el grado de capacitación del alto mando peruano o su grado de corrupción.

Anuncios

Hombre en la Luna o Todos en la Luna?

astronautas.jpg

El público estadounidense, así como el resto del mundo, eran una gente ingenua que creía en sus líderes u organizaciones como los custodios de la libertad y la fe del mundo libre. Con total devoción veían reflejados sus anhelos en sus héroes de Hollywood, estos representaban lo mejor del hombre y de la cultura estadounidense: la esposa, los hijos, el auto, la casa, el antejardín y el perro. Se vivía el American Dream. Por esto no es difícil pensar que las autoridades fueron a buscar ayuda, cuando se presentaron los problemas, donde creían estaba la salvación, en sus héroes del cine.

Los años cincuenta y sesenta son la utilización de los medios para desinformar de una manera nunca antes vista. En el Medioevo y el oscurantismo por lo menos se hacían las cosas de frente sin tanto tapujo hipócrita. Se torturaba, o mataba a las personas y se quemaban libros a plena luz del día con el orgullo de estar obrando en nombre de Dios. La muerte de Kennedy fue un intento de los comunistas de apoderarse de la Nación, menos mal la CIA salvó la causa, eso  se pensaba en esas décadas desinformativas. Hoy las cosas han variado algo, el stablishment continua en lo suyo, desinformando para mantenerse en el poder, pero la gente no es tan ingenua como antes.

Hay un muy buen reportaje desinformativo, Dark Side of the Moon, del director William Karel que ridiculiza todas las hipótesis que cuestionan la llegada del hombre a la Luna, con la ayuda de varios amigos suyos. Amigos como Henry Kissenger, Lawrence Eagleberger, Al Haig y Donald Rumsfeld nos muestran su sentido de humor y búsqueda de la verdad que los ha caracterizado en todo el mundo libre, nos dicen lo tonto que pueden llegar a ser los hombres cuando ven conspiraciones en todos lados.

La llegada del hombre a la Luna ha planteado cantidad de polémica desde el inicio del internet en los 90, hay varios sitios muy interesantes con imágenes y opiniones como:

http://www.ufos-aliens.co.uk/cosmicapollo.html, o un programa de Fox TV:

 http://video.google.com/videoplay?docid=-1138935117048624484.

Lo que me ha llamado la atención, desde niño, es comparar el levantamiento de arena que produce un simple helicóptero, al aterrizar en una playa, al que produjo la nave espacial en la Luna. En el primero es tal la arena levantada que deja un cráter de algunos centímetro, en el segundo caso no dejó nada, incluso los soportes de la nave que toca el suelo están brillantes, sin absolutamente nada de polvo, arena o tierra lunar, o como quieran llamarlo. Una explicación lógica sería que no hay rastro porque la superficie es rocosa, de acuerdo con esa teoría no se podrían ver las pisadas de los astronautas y menos la famosa huella de Neil Armstrong diciéndonos: “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. El polvo en suspensión en un atmosfera sin oxigeno es también algo para comentar, en la playa la arena tarda unos minutos en desaparecer, en la Luna supongo que todavía estaríamos viendo rastros del aterrizaje.

Pero más que analizar las sombras provenientes desde varias fuentes de luz, si sólo debería ser el Sol; analizar por qué se ven claros los trajes (de los astronautas) si están a contraluz; analizar por qué se ven los mismos escenarios lunares si se aterrizó seis veces en diferentes lugares; analizar cómo se oyen las voces de los tripulantes justo en el aterrizaje, si el sonido de las turbinas es ensordecedor; analizar si la gravedad lunar es seis veces menor a la de la tierra por qué los astronautas no se elevan más del suelo; analizar porqué flamea la bandera estadounidense si no hay aire; es analizar y preguntarse las dos cosas que tienen alguna relevancia en esta polémica:

Por qué si un país con la tecnología que podría hoy tener Afganistán llevó el hombre a pisar la Luna, no lo ha vuelto hacer? La segunda pregunta es por qué, de hecho, hoy no lo hace Afganistán?