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Diálogo de exiliados, 1975

“Diálogo de exiliados”  (Dialogue d’exilés), 1975, es el ejemplo del trato que da este país a sus artistas. País que apenas conoce al director de cine y menos ha dado la posibilidad de exhibir su obra.

“Palomita blanca”, 1973, es quizás la única película  que podría escapar a este breve análisis.

Para mí, Diálogo de exiliados, es un buen ejemplo porque “solo” demoró tres décadas en ser exhibida en suelo chileno, suelo que es conocido internacionalmente por “proteger” los pies que lo pisan.

Buen ejemplo porque fue censurada por el stablishment chilenito tanto en su vertiente derechista (durante el periodo de nuestro propio generalísimo) como izquierdista (durante el periodo del arcoíris), una genialidad surrealista. A nadie le gusto. Ayer por supuesto, hoy todos aman la película, al director y sus otras obras, por supuesto.

No soy hombre de contar las películas prefiero invitar a verlas, que debería ser la premisa de cualquier persona que le guste el Cine. Pero es necesario presentar un par de ideas de la misma, una pincelada.

Los chilenitos presentados en esa Francia  de 1974 son el fiel reflejo de los chilenos de hoy. Chilenos que no son capaces de ponerse de acuerdo en nada. Chilenos arribistas que esconden sus orígenes en el exterior. Esos mismos que llegan y continúan hablando como Amaro (el lector de noticias de TVN) sin perder el acento extranjero que puede ser alemán, español, francés, inglés, etc., dos décadas después de seguir viviendo en Chile. Los mismos que para cambiar una ampolleta necesitan hacer una asamblea para ver el mejor modo de llevarlo a cabo. Los mismos que  añorarán su cazuela de ave en Moscú o los dulces de Curacaví en París.

Esos mismos compatriotas  tan listos que roban en Suecia tanto que pasaron a ser parte del folclor sueco, no olvidemos los avisitos en los supermercados que informan que los dejen robar porque es parte de su “cultura”. La viveza del chilenito.

Esos chilenitos, todos nosotros, con ancestros anglosajones o hispánicos que nos desmarcan del vecino porque tenemos un abuelo con título nobiliario como marqués, conde o los Von alemanes que permiten llevar un apellido con más orgullo. O su variante pequeño burguesa, con un abuelo no nacido por aquí, que permite usar  pasaporte de la comunidad europea. Todos medios válidos para ser un chileno de “paso”.

Todo estos chilenitos nos presenta Raúl, o Raoul en francés, Ruiz en su película. Película denostada en su tiempo por ser demasiado “superficial” para algunos o demasiado “comunista” para otros.  Cosas de la crítica.

En definitiva Ruiz nos presenta unos  chilenitos más preocupados de obtener fama y dinero que velar por sus compatriotas.

Como post scriptum es bueno recalcar la llegada del cuerpo del cineasta a su terruño, terruño que lo acoge en días con gobierno de derecha y lleno de huelgas e incertidumbre algo parecido al mismo Chile que lo pateó en 1973.

Viva Chile o Chili.

Links de interés:

Ficha técnica: http://www.imdb.com/title/tt0071427/

Artículo: http://www.margencero.com/articulos/articulos2/raul_ruiz.htm

Biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Ra%C3%BAl_Ruiz

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Ratatouille (2007)

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 Curiosamente el personaje que debería ser el principal, el del joven e ingenuo Linguini, es el con menos peso en esta trama de dibujos animados de los estudios Disney unidos con la gente de Pixar. La rata Remy, con sus aspiraciones para convertirse en Chef, se roba el show junto al personaje del critico culinario Antón Ego, con la voz en la versión inglesa de Peter O´Toole, que es de antología.

Linguini descubre el valor de la amistad, teniendo presente que mas importante que los aspectos fisicos del Ser lo mas importante es lo que se transmite desde adentro. La rata Remy es un ser despreciado por todos, por su condición de Rata, pero vemos en él mas humanidad que mucho de los humanos representados en el film. Vi esta película con el previo enjuiciamiento despectivo que le hacía a las películas animadas, descartando las de Tim Burton, por supuesto. Al final, cuando Antón reflexiona, percaté el error cometido y la descalificación a priori por mi cometida: “No todos pueden convertirse en grandes artistas, pero un gran artista puede provenir de cualquier parte.”

El Ratatouille es un plato tradicional de la cocina provenzal francesa, que lleva todo tipo de hortalizas sin faltar el tomate, el calabacín, la berenjena, la cebolla y el ajo. Es el simple plato campesino que presentan al gran Antón, con una variante no dicha en el film; a la manera francesa se cortan los vegetales en forma de cuadrado. En Turquía las hortalizas se  cortan en finos discos, con esa variante Turca se quedó el chef asesor de la película, Thomas Keller.

Chef estadounidense, con una variante turca de un plato provenzal francés, en un restaurante parisino; quizás un mensaje subliminal, de los autores, al racismo cada día mas feroz de los partidarios de Le Pen.

Sin duda es asqueroso que una rata sea el ser que nos prepare los alimentos que irán a nuestra boca, pensar sólo en eso me da escalofríos. Claro que con esta formula preconcebida de: Rata = Suciedad, Suciedad = Enfermedad, Enfermedad = Muerte, aplicamos muchos conceptos cotidianos como son: Pobre = Ladrón, Sida = Futuro Contagio, Negro = Pandillero, etc. El valor de Ratatouille es el permitirnos pensar en no juzgar a alguien por su apariencia y darle el chance de ser y realizarse como persona o rata.

Se nota la colaboración de la gente de Pixar en este film, hay un momento donde vemos el interior del Salón del restaurant francés, donde transitan los garzones entre los comensales sentados a sus mesas, que es uno de los mas bellos travelings que he visto en la historia del Cine, con una fotografía exquisita que da una vida inusitada a estos personajes digitales.

The Libertine

La película The Libertine (2004), de Laurence Dunmore, retrata la vida del poeta ingles John Wilmot, segundo conde de Rochester. Además de libertino, notorio poeta, don juan, alcohólico y nihilista,  el conde fue un hombre seguidor de las enseñanzas de Epicuro toda su vida. Amigo del Rey Carlos II de Inglaterra, amante de la actriz Elizabeth Barry, heterosexual y homosexual, el buen John tenía un gran número de enemigos en esa Corte del siglo XVII.

Esta película deja un raro sabor después de haberla visto, aunque cuenta con la actuación de Johnny Depp, John Malcovich y Paul Ritter no logra cuajar la puesta en escena. Recuerdo Barry Lindon (1975) de Kubrick, ambientada en la misma época, con esos extraordinarios decorados y fotografía impecable (a la luz de las velas); The Libertine no le llega ni a los talones. Quizás el tema del poeta decadente es demasiado bueno y uno espera mas, sobre todo que hoy por hoy no abundan buenos guiones en Cartelera.

Comento esta película, que no es tan buena, porque nos da un fiel retrato de los actores y actrices en el siglo XVII. Eran considerados en un escalafón social inferior al de las prostitutas. La razón era que además de vender su cuerpo, los actores y actrices debían representar una obra. Terminaban trabajando el doble y cobrando la mitad que una cortesana. Hoy en el siglo XXI vemos que trabajan la mitad de estas y ganan porcentajes astronómicos.

Es curioso este rubro actoral en el que después de 4 siglos logra escalar al escalafón más alto de la sociedad moderna, partiendo del mas bajo. Ningún otro oficio ha subido tanto de categoría, y tan rápido. Notorio.

“Que me den salud, riqueza, vino y alegría / y si el revoltoso amor os asedia / conozco a un hermoso paje / que al caso es mejor que cuarenta fregonas”… John Wilmot, Segundo Conde de Rochester.

Cine Chileno

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Hace, mas o menos, un mes sale anunciándose en HBO-Plus una película chilena. Al ver los 60 segundos que dura el Trailer, pienso en los actores que aparecen. Son los mismos de siempre, esos que vemos en las telenovelas, esos que vemos en las vallas publicitarias de las grandes tiendas, esos mismos que vemos hablando en los diferentes programas de TV onda Talk-Show, los mismos que son fotografiados en portadas de revistas, diarios y prensa de espectáculo & farándula, esos que oímos en las radios contarnos sus vidas cada  semana, esos mismos. Los mismos de siempre.

Pienso en las películas de Scorsese, esos Wise Guys que tejen su telaraña de influencias y poder para terminar acaparándose todo para ellos. Entre estos poderes mafiosos, llamados de forma errónea Elite, se traman muchos crímenes.

Es difícil encontrar evidencias en escenarios que llevan muchos años abierto al público. Lamentablemente la policía de homicidios no acordonó el lugar donde mataron al Cine Chileno, era un ser joven, apuesto, que prometía grandes cosas en su mayoría de edad, pero estos Wise Guys lo frenaron de un modo rápido y certero. El culpable se pierde en una maraña de familiares de los grandes cineastas chilenos; esos familiares o amigos que son los actores, editores, guionistas, fotógrafos, sonidistas, músicos, peluqueros, maquilladores, publicistas y productores que terminan realizando la película. Hombres sin ningún talento mas allá de pertenecer al circulo de amigos.

Seguiremos viendo los bodrios de siempre con los iluminados de siempre, hasta que en algún momento de la historia atrapen al criminal y lo encierren de por vida. Mejor le mandamos un Joe Pesci para que los juzgue de una manera mas ejemplar, con un batazo en la cabeza de muchos, se podría cambiar en algo el guión del Cine Chileno.

Solo en este país los actores de telenovelas se acaparan el dinero y la fama, manteniendo las puertas para ingresar al negocio del Cine siempre abiertas. En cualquier otro lugar los que se dedican a la TV jamás lo pueden hacer en el cine, por eso ganan más los segundos porque aparecen en una pelicula, cada dos años de promedio. Ganan mas, tambien, porque tienen en su tiempo libre que dedicarse a estudiar los personajes antes de representarlos. Al ser personajes con categoria de estrellas no pueden anunciar escobas, seleccionan sus apariciones en publicidad al minimo, no se puede chupar de toda la teta. Eso se llama profesionalismo, por esa razón los actores ganan Oscares, por ser profesionales. Por eso los actores chilenos solo  ganan  algún descuento en la Multi Tienda que promocionan y jamás un trofeo a nivel internacional. A nivel Nacional se lo ganan todos, obvio; los mismos de siempre son los que premian.

Irréversible

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Esta película francesa, estrenada el 22 de mayo de 2002, es del director Gaspar Noé que a su vez la escribió. Cuando la vi, hace unos años atrás quede impactado. En un principio iba a apretar el botón stop del control, pensando en una nueva equivocación cometida. Nada tan grave, la verdad, para ver buen cine hay que arriesgarse con lo malo. Todavía no se bien la razón de haber mantenido el play funcionando, pero me adentre en este mundo claustrofóbico por 97 minutos con los ojos cerrados por cinco minutos, como mínimo.
Es una historia fascinante, hecha con una narración moderna (con ligero aroma Cortazariano)  y un movimiento de cámara a veces intolerable pero en su conjunto final nos da la idea de no haber otra manera de hacerlo, para hacerlo bien. Lo aterrador es que el guión lo vivimos todos los días, no es algo que pueda sorprender, si choquear. El lenguaje, cinematográfico, es de una sordidez pocas veces vista.
No quiero comentar mucho más de la trama, para que los que no la hayan visto la vean vírgenes. Nada peor que esos criticos de cine que lo unico que hacen es resumir la historia, contando todos los detalles.
El reparto, entre otros, incluye a Vincent Cassel, Monica Belluci (Bella como siempre), Albert Dupontel y Jo Prestia en el papel de Le Tenia (Recuerden el nombre).