Cambio Horario

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El ser un país que todo lo copia copiándolo mal, supone ser un pueblo resignado a las estupideces cometidas, o por cometer, de sus gobernantes de turno. Los chilenos al creernos una Isla Suiza en un entorno latinoamericano cometemos dos errores fundamentales. El primero y mas obvio es que Suiza no tiene mar, por tanto se hace extremadamente difícil divisarle Islas en el horizonte. El segundo error, es que al tratar de copiar procedimientos y comportamientos europeos en nuestra realidad sudamericana nos olvidamos del cambio estacional. Cuando ellos están en verano, nosotros estamos en invierno y viceversa. Esta copia sin sentido la vivimos en su forma mas patética el mes de diciembre. Ver a Santa Claus sonriendo bajo nieve artificial, abrigado hasta el cuello, con larga barba y botas en pleno verano austral es una penitencia para el pobre diablo.

Cambiar la hora todos los años, copiando lo que hacen los señores del Norte es un poco de lo mismo. En Europa durante el invierno se oscurece a las cuatro de la tarde, con frío, nieve o lluvia uno puede entender que les guste jugar con la hora para disfrutar un poco mas el día. En nuestros pueblos no tenemos problemas tan extremos, el que se oscurezca a las seis o a las siete de la tarde no tendrá ninguna incidencia en un ahorro energético real. Las luces prendidas al amanecer, más temprano o más tarde, contrarrestarán las luces que se prendan durante el atardecer.

Los europeos están acostumbrados a salir de sus trabajos a las cinco de la tarde para irse a sus hogares y cenar tipo seis. En nuestro país el empleado que ose irse de su pega antes de las ocho de la tarde es visto con muy malos ojos por sus pares y peores ojos por sus jefes. Los chilenitos hacemos vida nocturna, querámoslo o no.

Estudios de la Comisión Europea, el año 2000, que son los únicos que estudian el tema,  reconocen que el ahorro energético era “relativamente modesto”, entre un 0 y un 0,5%. Estas exiguas cifras, de ahorro energético, no equilibran la balanza cuando sopesamos los trastornos producidos en nuestro organismo producto del cambio de hora. Según el estudio realizado, más de la mitad de las personas sufre algún problema derivado del cambio. Aunque no lo parezca, notamos esa hora que nos sobra o que nos falta, sobre todo en el sueño y a la hora de comer. Entre las consecuencias que puede tener en nosotros se encuentran el cansancio, la falta de concentración y la ansiedad. Algunas personas pueden llegar incluso a desarrollar depresiones estaciónales si el tiempo de adaptación al nuevo horario se prolonga durante más de diez días, aunque el tiempo que suele necesitar nuestro cuerpo para cambiar la hora varía entre tres días y una semana.

Con problemas de stress tan elevado en los santiaguinos veo innecesario agregarle mas trastornó a las personas para ahorrarse unos diez dólares al año en energía eléctrica, gastándose 100 en medicamentos antiestrés. Ridículo.

En definitiva no se trata de buscar el tiempo perdido o de ahorrarlo, para el caso es lo mismo. Tampoco se trata de vivir con más Luz natural, ya que si amanece más temprano oscurece de igual forma. El horario tiene que ver con el tiempo de las personas y este no puede ahorrarse solo puede gastarse. Los cambios de horario solo podrían justificarse bajo la premisa de producir más. Sin embargo, un país como Chile reconocido por el exceso de horas de trabajo y por su poco rendimiento no va a mejorar levantándose con más o menos Luz.

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