facebook y nosotros como sociedad
Facebook, según sus creadores, es un sitio Web de redes sociales.
En su origen fue creado por estudiantes de la universidad de Harvard para re-encontrarse. De hecho, el nombre hace referencia a los folletos que las universidades estadounidenses entregan a sus estudiantes de primer año para ayudarlos a relacionarse entre si, el “facebook”.
Su fortaleza radica en el número de seguidores que lo usa, hoy llegan a 70 millones de personas, quedando en el olvido las protestas de los usuarios originales que alegaban se perdería el espíritu estudiantil en pos de una masificación innecesaria. Claro que si pensamos en lo que hoy cuesta el sitio, unos diez mil millones de dólares, es para la risa pensar en oponerse a tan buen negocio.
Su primera virtud radica en el carácter “real” que da a sus consumidores. Para inscribirse hay que ser alguien real, persona con nombre y apellido, que deja poco espacio a utilizar un “alias” o inventar un personaje; esto deja lo “virtual” en segundo plano humanizando la Red. Claro que con esta “humanización” obtenemos lo irreal de nuestras personas. Irrealidad que queremos sea la realidad de nuestras vidas, subiendo los bellos momentos a la Red, bellos momentos como son nuestras fotos “lindas” tomadas en vacaciones en Tahití, la puesta en sociedad de nuestros hijos recién nacidos, escribir en el “Muro” lo bien que nos ha ido después de haber salido del colegio o universidad, etc.
La segunda virtud es una consecuencia de la primera, sacar del ostracismo nuestros seres y presentarnos al “Mundo” como personajes de un éxito sólo permitido a los famosos; es decir llevar nuestras vidas a la pantalla, o monitor para los más puristas.
El carácter de cada facebook lo dan los años, un usuario joven usará facebook como una prolongación del MSN, privilegiando el Chat, y sus modismos para comunicarse entre si. Mientras los “adultos jóvenes” se centraran en exhibirse y reencontrarse, tratando de que se olviden sus compañeros de lo Nerd que fueron (o fuimos) en el pasado, colocando en la parrilla programática todas las fotos que demuestren el nuevo status alcanzado. Éxito, nada más que eso.
No creo que haya otra explicación a la necesidad de que personas que no conocemos sean participes de nuestras vidas; siempre serán unos invitados que llegaran a nuestra casa ordenada, y presentada, para ser recibidos de la forma que nosotros queremos. Es el reflejo real de lo irreal de nuestras vidas y anhelos, una búsqueda de aprobación social para, en definitiva, lograr la paz interior.
Cualquier lectura del fenómeno facebook es válida, para mi todo lo anterior es lo que es, sin embargo tengo que acotar en mi defensa, siendo un primerizo en este “arte”, que rescato las ganas de entrar en este juego de una forma naif. En una forma que nos devuelva ese espíritu “colegial” para encontrarnos con compañeros de ayer o de hoy.
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